Supe que mi ex esposo seguía soltero.
Que su madre todavía vivía con él.
Que había intentado buscar otra novia, pero que todas huían cuando conocían a su madre.
Y supe algo más:
Ninguna de las seis mujeres volvimos con él.
Las seis habíamos encontrado paz.
Las seis habíamos aprendido que el amor no es sacrificar tu dignidad.
Las seis éramos libres.
MORALEJA:
Nunca ignores las señales de alerta en tu noche de bodas. Nunca aceptes que te quiten tu lugar en tu propia vida. Y nunca, bajo ninguna circunstancia, te quedes con alguien que pone a su madre antes que a ti.
Porque el amor verdadero…
