En lugar de regresar a la facultad de Medicina después de la recuperación de Elliot, obtuve una maestría en educación sanitaria para trabajar como asesora en cuidados para pacientes y familiares. Llevé a mi padre al centro de capacitación del hospital para mostrarle en qué consistía realmente mi trabajo y cómo me ganaba la vida: enseñaba a familiares cuidadores habilidades prácticas para atender a sus seres queridos en casa, manejar equipos médicos y realizar desplazamientos de forma segura. Al principio, mi padre menospreció mi elección profesional y argumentó que podía haber hecho todo aquello siendo médica, pero le recordé que su propio padre pasaba horas después de las consultas explicando a las familias cómo cuidar a sus seres queridos en casa. Comprender que yo estaba continuando la verdadera filosofía de su padre lo dejó sin palabras.

